Palacio de Topkapi, historia del harén

Placa de señalización del harén en el interior del Palacio de Topkapi

Placa de señalización del harén en el interior del Palacio de Topkapi. © Pasionporestambul

El harén es considerado el lugar más sugerente del palacio y sólo se puede acceder si se ha adquirido la entrada en las taquillas. La visita es guiada.

El harén fue un lugar prohibido en el que sólo podían vivir la madre del sultán, las mujeres (esposas, concubinas, odaliscas, esclavas…), los hijos del sultán y los eunucos. En caso de emergencia, también podían acceder los Züfülu Balticilar, a quienes obligaban a vestirse con capas adecuadas para la ocasión, confeccionadas con grandes cuellos para evitar miradas indiscretas.

La entrada al harén estaba totalmente prohibida al resto de los hombres, siendo ejecutado todo aquel que fuera sorprendido en su interior o intentando entrar en él. Lejos de cumplir los sueños eróticos más ardientes de nuestras mentes occidentales, el harén no fue más que un lugar sagrado donde “reinaba” la madre del sultán (sultane valide), que siempre ocupó la cúspide de una estructura social jerarquizada. Tras ella iban las esposas legítimas (que podían llegar a ser cuatro, aunque, en ocasiones, ascendieron a seis e incluso a ocho). La bas hasseki era la primera esposa y la madre del heredero legítimo al trono imperial. Las hasseki sultan eran las madres del resto de sucesores. Estaban recluidas dentro del harén y no podían volver a casarse tras la muerte del sultán. Si sus hijos fallecían eran repudiadas del harén.

Apartamentos de la sultana madre en el interior del harén. Palacio de Topkapi

Apartamentos de la sultana madre en el interior del harén. Palacio de Topkapi. © Pasionporestambul

Las hasseki kadin eran también esposas del sultán, pero habían tenido descendencia femenina, en vez de masculina. Podían volver a casarse tras el fallecimiento del sultán.

Sólo las mujeres situadas en estos niveles de la pirámide alcanzaron la condición de libres dentro del harén. Por debajo de ellas, todos los miembros eran considerados esclavos. De ellos ninguno fue de origen turco, puesto que ningún musulmán podía ser siervo de otro.

El siguiente escalón social fue ocupado por las concubinas (hassodalik en turco) y las ikbal. La mayoría de ellas no eran lo suficientemente hermosas como para ser presentadas al sultán. Sin embargo, las que tenían aptitudes para convertirse en candidatas para el concubinato eran formadas en este arte.

El mayor honor que un sultán podía otorgar a un invitado varón era el de ofrecerle una odalisca de su harén aún virgen. Las concubinas eran lo que comúnmente podríamos denominar “mujeres de una noche”. Si tras mantener una relación con el sultán quedaban embarazadas ascendían y se convertían en esposas, pudiendo llegar a convertirse en hasseki kadin si daban a luz a una hija o hasseki sultan si tenían un varón.

Por debajo estaban las gözde o gedik, las favoritas, elegidas por el sultán. Eran bellas e inteligentes y se las formaba en el arte de amar, aunque todavía eran vírgenes. Si eran elegidas para mantener una relación con el jefe del imperio, ascendían a hassodaliks o ikbals y, si quedaban embarazadas, a hasseki kadin o hasseki sultan.

En la pirámide, estas mujeres iban seguidas por las diplomadas en la escuela del harén. En un nivel inferior estaban las propias estudiantes de la escuela, que acudían a clases de música, canto, danza, poesía y artes amatorias. La mayor parte de ellas estaban destinadas a casarse con oficiales o funcionarios del palacio.

Finalmente, en la base de la pirámide estaban las sirvientas y los eunucos. Estos últimos fueron habitualmente prisioneros de guerra o esclavos que habían sido castrados antes de la pubertad y condenados a una vida de servidumbre. Los eunucos blancos procedían de las áreas conquistadas de Circasia, Georgia y Armenia; mientras que los negros eran traídos de Egipto, Abisinia y Sudán. Estos últimos servían en el harén; mientras que los blancos lo hacían en el gobierno, lejos de las mujeres, por haberles extirpado los testículos, pero conservado el pene durante la castración. En los momentos más álgidos del Imperio otomano, el palacio llegó a contar con 600 u 800 eunucos, muchos de ellos regalados por diferentes gobernadores de provincia.

Topkapi haren jefe eunucos negro

El jefe de los eunucos negros era la tercera persona en importancia entre los oficiales del imperio. © Pasionporestambul

Vista de la puerta jefe de los eunucos negro en el interior del harén, Palacio de Topkapi

Vista de la puerta jefe de los eunucos negro en el interior del harén, Palacio de Topkapi

El jefe de los eunucos negros (Kizlar Agha ) era la tercera persona en importancia dentro de los oficiales del imperio, por detrás del sultán y el gran visir. Entre sus funciones estaba la de conducir a las nuevas odaliscas a las habitaciones del sultán, proteger a las mujeres y mantener el harén surtido. Actuaba como testigo en los matrimonios del sultán, así como en los nacimientos y acontecimientos reales, tales como circuncisiones, bodas y fiestas. También dictaba sentencia contra las mujeres del harén que hubieran sido acusadas de crímenes, conduciendo a las culpables ante el verdugo.

El jefe de los eunucos blancos (Kapi Agha) dirigía el servicio interno del palacio y la escuela donde se formaba el resto de eunucos blancos. También era el maestro de ceremonias del Serrallo y se encargaba de los mensajes y documentos dirigidos al sultán.

Tal y como sucede en política, en la elección de las favoritas hubo mucho en juego, por lo que las intrigas, engaños e incluso asesinatos no faltaron a lo largo de la historia. Pese a la mítica libre elección del sultán, sus peticiones fueron escasas veces espontáneas. Cuando se preparaba un encuentro con el sultán, el acto quedaba registrado. Si la concubina quedaba embarazada, también quedaba escrito, y, si daba a luz a un hijo varón, obtenía el título de hasseki sultán. Las intrigas y envidias estuvieron a la orden del día en un recinto fielmente guardado por eunucos, y donde las mujeres –a pesar de su incuestionable influencia– vivieron aisladas del mundo exterior.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s