Palacio de Topkapi, segundo patio

La Puerta de Orta Kapi o Puerta de los Saludos recibe este nombre porque desde ella  saludaban los funcionarios de palacio al sultán a su llegada a la Cámara del Consejo Imperial.

La Puerta de Orta Kapi o Puerta de los Saludos recibe este nombre porque desde ella saludaban los funcionarios de palacio al sultán a su llegada a la Cámara del Consejo Imperial.

Junto a la Puerta del Medio o Puerta de los Saludos (Orta Kapi) –entrada del palacio–, estaban las dependencias del cuerpo de guardias y verdugos, así como las celdas de los condenados a la espera de juicio. La puerta fue construida por orden de Mehmet II el Conquistador y conduce al segundo patio: una plaza de 130 x 160 metros que se conoce como plaza del Diván (Divan Meydani), así llamada por albergar dos importantes instituciones: el Diván y la Torre de la Justicia, donde los asuntos de Estado se discutían cuatro veces por semana. 

A través de este acceso sólo el sultán podía entrar montado a caballo; el resto de funcionarios del Estado tenían que hacerlo a pie, incluidos los visires y embajadores extranjeros. Sobre la puerta hay una inscripción que menciona la restauración llevada a cabo por Solimán el Magnífico en 1525, artífice, además, de las dos torres octogonales construidas a ambos lados de la entrada exterior y que recuerdan a los accesos clásicas de los castillos europeos. En la parte superior de la puerta se puede contemplar la firma imperial (tugra) de Solimán el Magnífico, así como la inscripción caligráfica del precepto de la ley islámica: “No hay más Dios que Alá, y Mahoma es su profeta”.

El segundo patio fue el centro administrativo del Imperio otomano y en él se celebraron grandes ceremonias, como las de ascenso al trono, las de recepción de embajadores extranjeros, las de entrega del estandarte sagrado a los comandantes de las fuerzas expedicionarias en campaña militar o las de entrega de salarios a los jenísaros cada tres meses. Normalmente, esta última se hacía coincidir  con la recepción de embajadores para que los altos dignatarios extranjeros fueran testigos de la riqueza y poder del imperio otomano

El diván

Diván, Palacio de Topkapi

Diván, Palacio de Topkapi

Topkapi divan

Diván, Palacio de Topkapi

 

 

 

 

 

 

 

 

Comenzamos la visita por el diván o Kubbealti (Cámara del Consejo Imperial), donde se trataban los asuntos de Estado. El diván era convocado cuatro veces por semana por el gran visir y lo formaban el Seyhülislam (segunda autoridad religiosa del reino), los ministros y los señores de Anatolia y Rumelia (siempre que estuvieran presentes en Estambul), entre otros. En la sala todavía permanece el largo diván en el que se sentaba el consejo privado a deliberar sobre las cuestiones de Estado y sobre las que el sultán decidía en última instancia. Su presencia fue una constante hasta que, a finales del siglo XV, en vida de Mehmet II el Conquistador, se decidió que no estuviera presente, por hallarse estas sesiones demasiado mundanas para la grandeza del califa. Entonces se habilitó una sala por encima del diván (en clara referencia al estatus del monarca), a la que acudió siempre que lo deseó. El sultán escuchaba a través de una ventana enrejada –conocida como “el ojo del sultán–, situada sobre el asiento del gran visir, con quien hablaba tras cerrar las cortinas cuando deseaba intervenir. Tras las reuniones, el visir acudía en presencia del califa para resumirle las principales cuestiones debatidas y responder a sus preguntas. Como nunca se sabía si el sultán había estado presente o no, el gran visir tenía que dar siempre buena cuenta de lo allí acontecido. La última reunión del diván se produjo en 1876 cuando se decidió la sustitución del sultán Murat VI. Algunas años después, tras la creación e implantación de la nueva república turca en 1923 por el gran Atatürk, la cortina –con todo el simbolismo que encerraba– fue retirada para siempre.

El diván original fue construido por Solimán el Magnífico y reformado, posteriormente, por sultanes como Selim III y Mahmut II. En su construcción se jugó con el simbolismo, tal y como se observa en la presencia del domo que representa el universo, y el colgante que desciende de su centro y cuya esfera simboliza la soberanía universal del imperio. La cadena, como símbolo de la sabiduría, era sostenida por el visir para proyectar su capacidad y preparación intelectual.

Tesoro público

Junto a las salas del diván se halla el edificio del Tesoro Público, donde se guardaba el dinero de los impuestos y tributos recaudados. Cada tres meses se realizaba el pago de los gastos del gobierno. El dinero sobrante se transfería al Tesoro Imperial, situado en el tercer patio. La puerta solía estar precintada con el sello real que sólo podía cortar el gran visir. Hoy en día, el edificio alberga la colección de armas y armaduras, así como interesantes objetos personales de los sultanes. Destacamos la espada de Mehmet II el Conquistador, expuesta junto con las de otros 14 sultanes, Curiosa es también la espada de un verdugo del siglo XVII.

Establos imperiales

Fueron utilizados sólo para dar cobijo a los 20 o 30 de los mejores caballos de uso personal del sultán y sus pajes favoritos o sirvientes. El resto de caballos, cientos de ellos, descansaban en establos de mayores dimensiones situados en el exterior del palacio, a orillas del Mármara.

Cocinas

Cocinas en el Palacio de Topkapi

Cocinas en el Palacio de Topkapi

Continuando por el segundo patio, a la derecha, se encuentran las cocinas, que se extienden hasta el tercer patio. Sus dimensiones son grandiosas y ayudan a comprender el elevado número de personas que habitaban el palacio y la ingente cantidad de comida que se necesitaba para la alimentación diaria. Algunas fuentes hablan de la presencia  de cientos de cocineros y de hasta 200 camareros que, para servir al sultán y al resto de comensales, formaban una doble fila desde la cocina para servir los platos que, una vez degustados, eran recogidos por la segunda fila de camareros que los devolvía a la cocina. Durante todo el año se preparaban dos comidas diarias, salvo los meses de verano, en los que se servía, además, una cena tardía para el sultán y las mujeres del harén, que la degustaban tras las últimas oraciones del día.

Junto a los utensilios cotidianos –algunos de tamaño colosal–, se expone una colección de porcelana china y japonesa, considerada como una de las más interesantes del mundo (y la tercera en importancia por detrás de la de Pekín y Dresden). Destacan las piezas pertenecientes a la porcelana Celadón de la dinastía Song (siglo XIII), que cambiaba de color cuando en ellas se vertían alimentos envenenados. Admirables son también las salas que albergan los objetos de plata y las piezas de cristal de procedencia europea.

Al fondo del segundo patio, la Puerta de la Felicidad (Bab-i-Saadet) da paso al tercero, donde se situaban las dependencias privadas del sultán.

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