Santa Sofía, curiosidades

Exterior de Santa Sofía

Exterior de Santa Sofía

    • Es la obra más sagrada y grande de la época bizantina, y uno de los monumentos religiosos más importantes del mundo. El edificio fue utilizado como iglesia hasta la toma de Constantinopla por los otomanos en el año 1453. A partir de este momento fue utilizada como mezquita, hasta que en 1935 abrió sus puertas al público como museo tras una exhaustiva restauración.
    • Los terremotos han sido el peor enemigo de la estructura de este bello edificio. En el año 553, un primer seísmo dañó la iglesia, cuya cúpula acabó desplomándose con la sacudida de un segundo en el 557. Santa Sofía fue restaurada, pero siguió sufriendo serios daños en años posteriores por el mismo motivo. En el 869, en el 989, en 1344, en 1766 y en 1894 los terremotos dejaron su impronta. El edificio ha sido restaurado tras cada sacudida, venciendo, gracias a la ayuda del hombre, el paso de los años y la fuerza de la naturaleza.
    • Santa Sofía es la antigua catedral cristiana de Constantinopla. Fue la más grande del mundo durante casi 1.000 años hasta que finalizaron las obras de la catedral de Sevilla en 1520. En la actualidad, ocupa una extensión de 7.500 metros cuadrados y es la cuarta iglesia más grande del mundo, por detrás de San Pablo en Londres, San Pedro en Roma y la catedral de Milán.
    • El arquitecto Atik Sinan fue mutilado por Mehmet el Conquistador cuando las dimensiones de la cúpula de la Mezquita Fatih no alcanzaron las de Santa Sofía.
    • La columna que llora, Santa SofíaComo toda iglesia que se precie, Santa Sofía también cuenta con su apartado de milagros. En este caso encarnado en la figura de San Gregorio Tauma­turgo y uno de los pilares de la nave lateral norte, conocido po­pularmente como la “columna que transpira o la columna que llora“. El apelativo le fue otorgado tras confirmarse que segregaba sudor del santo y atribuírsele poderos curativos para los problemas de visión y fertilidad. Para controlar la llegada de peregrinos, la columna fue revestida de cobre al objeto de evitar todo contacto, pero no fue suficiente para frenar el ingenio de los fiels quienes lograron perforar un agujero a través del cual acce­dían al preciado líquido de poderes curativos. Hoy en día, se ha convertido en tradición que los visitantes y turistas pi­dan un deseo. Para ello es necesario introducir un dedo a través de la pequeña apertura para to­car el interior de la columna protegida; si sale húmedo, el deseo se cumple.
    • En la galería sur, al sureste de la iglesia, hay una columna de for­ma rectangular que muestra la huella de una mano. Son muchas las teorías y leyendas que han ido formulándose para desentrañar a quién pertenece. Algunas fuentes indican que este trozo de piedra fue añadido posteriormente a la columna y que procede de la iglesia de Theo­to­kos en Ayvan­saray. La huella, se dice, pertenece a la Virgen María. Tras la destrucción de la iglesia por culpa de un incendio, la piedra fue trasladada a Santa Sofía.
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